Foto Chatarra: entrevista a Alfredo López Manrique

En la Ciudad de Buenos Aires, en el año 2013 hay un grupo de aficionados a la fotografía estenopeica autodenominado “La Lima extraordinaria. Este particular grupo de personas se reúnen en el Museo-Bar Fotográfico Simik, ubicado en el barrio de Chacarita que en 2005 fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura Porteña por su tarea de preservación del patrimonio fotográfico de la ciudad y la organización de actividades relacionadas con la historia y la difusión de las expresiones artísticas a través de las cámaras fotográficas. Lo que los une es el amor por la fotografía y la forma de ver a la realidad desde otro lugar, escapando a los cánones actuales. Su premisa es que para obtener una buena imagen que logre conmover no es necesario contar con una cámara costosa, sino que la clave está en la creatividad artística y en ser dueños del proceso en su totalidad.

Alfredo López Manrique es uno de los socios fundadores de La Lima Extraordinaria, fotógrafo desde la cuna y pronto a recibir su diploma de las carreras de Ingeniería Industrial y Electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional. Para él la fotografía es algo más que apretar el botón de una cámara que funciona como medio, para Alfredo lo importante de este arte es entender la luz.

A pesar que como buen fotógrafo sabía de la existencia de las cámaras estenopeicas fue en 2010 cuando decidió meterse de lleno en esta técnica. Descubrió que podía independizarse, ser dueño de todo el proceso, desde la elaboración de la cámara, la captura y el revelado que lo hace él mismo en la cocina de su casa. Ya no tenía que limitarse a formatos preestablecidos como los sensores digitales o las películas de 24 por 36 milímetros.

“La estenopeica me dió la posibilidad de diseñar cámaras para tomas distorsionadas, experimentar con películas torcidas, arrugadas. No es solo tomar una foto, es crear una imagen. Cada foto se convierte en única. Esta independencia rompe con el mito de que para hacer una buena foto tenés que tener una buena cámara. Para hacer una buena foto hay que conocer el proceso e involucrase de lleno en todo los que estás haciendo.” Fueron las palabras de Alfredo que dan cuenta de la manera en que se relaciona con la fotografía.

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La fotografía estenopeica permite que cualquier tipo de objeto cotidiano pueda transformarse en una cámara y su portador en un fotógrafo. El procedimiento consta de una “caja” con su interior pintado de negro, completamente sellada en la que de un lado se coloca el material sensible a la luz y del otro una lámina metálica en la que se realiza un mínimo agujero del tamaño de un alfiler, ese orificio se denomina estenopo y es el que da nombre a la técnica. Solo se puede realizar una toma por cámara por lo que la composición del cuadro y la exposición requieren de tiempo y reflexión antes de efectuar el “disparo” que, podría decirse, es prácticamente a ciegas porque no existen mirillas. No puede predecirse que es lo que quedará impreso en la película, esto se debe a que el orificio por donde entra el haz de luz es tan pequeño que permite una profundidad de campo muy grande, con lo cual muchos detalles solo serán apreciados una vez que las sales de plata hayan hecho su parte del trabajo.

Alfredo, como cada uno de los integrantes de La Lima… son críticos de la “sociedad de la inmediatez”, de la cultura del “llame ya y compre ahora”. La vorágine del siglo XXI nos obliga a consumir sin saber qué es lo que tenemos en nuestras manos ni mucho menos como funciona. Mediante la fotografía estenopeica pretenden volver a las raíces de esta hermosa forma de expresión artística. Hay que observar y no solo mirar, analizar, reflexionar qué es lo que se pretende reflejar en la imagen y cual es la mejor manera de lograrlo. Es necesario involucrarse con todo el entorno, desde la elección de los materiales para confeccionar la cámara hasta la medición de la luz, para eso se tiene que presar atención a las nubes, el viento, las gamas tonales. Es una pausa al reloj de la acelerada rutina. Es una mirada lateral no solo de la fotografía sino de todos los ámbitos de la vida.

Luego de su primer muestra de 24 fotografías estenopeicas, Alfredo decidió dar a conocer su material bajo el nombre de Foto Chatarra. La anécdota es muy curiosa y merece estas últimas líneas en primera persona:

“Entre un montón de gente que vino, apareció un señor con dos cámaras y muchos lentes, se presentó como fotógrafo profesional. Me preguntó que lente estaba usando para tener todo perfectamente nítido, me lo quedé mirando porque si era fotógrafo eso es un conocimiento básico. Cuando le dije que todas las fotos habían sido tomadas con cámaras estenopeicas, no tenía idea de lo que era y le mostré algunas que había traído. El señor con un tono muy pedante me dice: “¿Con esto sacaste las fotos? Eso es una porquería, eso es solo chatarra.” Y le digo no tendré tu cámara cara, pero si sé lo que es una distancia interfocal. Se ve que al señor no le gustó la respuesta. El hombre se fue enojado, yo no le di importancia y me ayudó en elegir el nombre para lo que hago.”

Entrevista: Rita Cha

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